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Nací con el rock and roll, a finales del mes de julio (Zaragoza, 1954), en la ciudad del César Augusto con el índice en ristre, Calle de las Armas, 69 contaba en el libro catálogo de la exposición Crónicas de juventud en 1985. (1)
Es el mayor de siete hermanos. Su padre, ingeniero técnico, trabajó durante ocho años en la base americana.
A finales de los cincuenta y principios de los sesenta mi padre trabajaba en una base militar de Estados Unidos en Zaragoza llevando artistas para entretener a los soldados, además de ejercer su oficio de topógrafo construyendo las pistas de aterrizaje. Finalmente quedó como una especie de animador cultural, y me permitió tener en casa muy pronto discos de Elvis Presley o Duke Ellington. (2)
Durante cuatro años vive en un pequeño pueblo de la provincia de Huelva, donde, en el 69-70, sube por primera vez a un escenario en dos conciertos de homenaje a García Lorca. Años de adolescencia inmersos en el soul que se oía por Huelva y Sevilla.
Pienso que por los discos que salían de la base de Rota, como ocurría en Madrid y en Zaragoza. (3)
Cuando tenía 14 años, la primera vez que alguien me habló de hacer un grupo, yo quería ser batería. Pero no pasé de ensayar el Ponte de rodillas de los Canarios y el Baby come back... (5)
Nunca compartió pupitre con niño alguno hasta llegar a la Universidad. Estudió solo en casa, junto a su hermano Luis.
Como no había escuela, estudié el bachillerato por libre. En sexto estudié por vez primera filosofía. Todos aquellos conceptos, gráficos, fenómenos, trascendencias y números me parecieron lo suficientemente enigmáticos como para apasionarme. Hasta quinto curso estudié en casa con un profesor.
Mientras trabaja como delineante en la misma empresa que su padre (había que colaborar en el sostenimiento familiar), en todos los huecos del trabajo, cogía los libros y me ponía a empollar como un loco. (3)
En 1971 trasladan a su padre a Madrid. Santiago se matricula en Filosofía en la Universidad Complutense (1972-1977) y Luis en Arquitectura.
Cuando acabé la carrera, pedí una beca que no me dieron. Tenía un buen expediente y mucha fe en conseguirla. Quería hacer la tesis sobre Antonin Artaud dirigida por Deleuze. Pero pasó lo típico, se la dieron a gente más bien situada que yo con un expediente peor. Entonces me cabreé mucho. Ya era novio de Cathy y su familia nos ofreció un poco de ayuda, así que nos fuimos a París con diez mil pelas en el bolsillo. Estuve alucinando en los cursos de Deleuze. Sus libros fueron para mí un detonante fortísimo. Él dirigió mi tesina sobre Artaud. (4)
En esa época vivíamos Luis y yo entre Madrid y París. Andábamos escuchando discos aparecidos a lo largo de los setenta y a la vez recibiendo toda la información nueva. Los discos de los Doors, Bowie, Eno, Roxy, Velvet y Stones se mezclaban con los plásticos calientes de Costello, Sex Pistols, Ramones, Mink de Ville... (4)
Se cuenta que juraron montar una banda frente a la tumba de Jim Morrison en el cementerio de Père Lachaise. Era 1977 y la nueva ola y el punk acababan de estallar.
Lo recuerdo como un tarde dando vueltas por el cementerio, tratando de evitar la risa y de mosquear a la gente. En aquella época éramos un poco irreverentes y pasábamos por la tumba de Marcel Proust con bastante cachondeo. (4)
1. Entrevista de Ignacio Faulín para La Rioja Imagina. 2. Entrevista de Patricia Landino para Babab.com. 3. Entrevista de José Rivas para AjoBlanco. 4. Entrevista de Bruno Galindo para El Semanal de El País. 5. Entrevista de Emilio Cid para RPM.
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