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A partir de 1978, la revista Disco Exprés cambia de formato y de periodicidad (pasó de editarse semanalmente a salir cada quince días y en color). También cambió de orientación, ampliando su temática y su elenco de colaboradores. Además de los habituales (Diego A. Manrique, Jesús Ordovás, Antonio de Miguel...) aparecen nuevos nombres: Federico Jiménez Losantos, Alberto Cardín, Mari Font, Luis F. Calpena, Quim Monzó, Leopoldo M. Panero, Kiko Rivas... (2)
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Los Corazones Automáticos nacen como grupo de opinión formado por Santiago y Luis, además de sus respectivas parejas (Cathy François y Montserrat Cuní), que publica periódicamente artículos de temática variada en la revista Disco Exprés.
Luis: Era una especie de colectivo de reflexión y de escritura sobre un estado que nosotros considerábamos caótico, crítico y muy serio del rock and roll en España, que se estaba vendiendo, interpretando y distribuyendo de una forma muy rara, y sobre todo, que no conectaba con nuestro gusto. (1)
Santiago: Parecía que la gente renunciaba para siempre a la posibilidad de intervenir de una manera clara, de ser realistas a la hora de producir música y a la hora de producir medios de comunicación que tengan que ver con la música. Parecía que la gente se iba a acostumbrar a adoptar una postura como de parientes pobres dentro del mercado internacional, a aceptar con demasiada facilidad la mitología anglosajona e instaurar un rollo un poco "cazurro" o impedir que el medio hispano se desarrollase con naturalidad y tuviese algo que decir e intercambiar con otras culturas, que es realmente lo que debe ocurrir. Y a nosotros nos dio la onda de que teníamos que intervenir todo lo posible para romper ese bloqueo. (1)
En el número 487 (17 de septiembre de 1978) publican un análisis lúcido y preclaro de la situación que, una vez visto lo acontecido en el macroconcierto Canet Rock celebrado ese año, impera en España hasta ese momento. Esta arenga a la ruptura del provincianismo sentará las bases de lo que deberá ser el inminente y fresco pop español.
"Para
nosotros, Canet 78 era más que un concierto o una velada costera. Podía
haber sido el indicio de un cambio de nivel en nuestro ambiente.
Estábamos sonando, tanta cosa buena, de golpe, no podía ser. Nuestras
pretensiones chocaron con el adormecimiento, con la apatía, con el más
sorprendente despiste. El fracaso de Canet lo provocaron o permitieron
nenes que igual se hubieran acercado a vociferar guarrerías irreales a
las contorsionistas de un circo ambulante, horterillas embelesados por una
idea desustanciada de la "marcha", concienzudos muchachos,
conocedores del papel de la música joven en el desarrollo de los pueblos
de España, jipis tardíos, cansados, decadentes... No es que nosotros
queramos dárnoslas de finos -aunque, con este panorama, la verdad es que
podemos-. Pero ninguno de vosotros os jugabais nada en Canet, ¿a que no?
Nosotros sí. Tampoco queremos insultaros, cielos, ¡aunque tal como os
portasteis mereceríais que os llamásemos inútiles cabrones! Pero
quisiéramos hacer un intento para animaros, cielos, sí, animaros a
moveros un poquito, si vais de lentos; o a lo bestia, si queréis, sí
podéis; pero con picardía, con intención, con pretensiones. Creemos
tener una idea de lo que hubiera contentado al pavoroso público de Canet.
¿Jazzrock sinfónico dignamente enraizado en corrientes autóctonas,
serenos aires provincianos de burguesía culta y dominguera? Rollo macabeo,
¿NO es eso? (O bien "caña", es decir, "yonibigudes"
y "yanpinyacflás" abrumadores? No, por Dios, que ya tenemos a
Tequila (woauaW).
1. Entrevista de Emilio Cid, para RPM. 2. Historia del Pop español, de Jesús Ordovás. |