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LA PENÚLTIMA POSTA DEL PERRO. Por Ángel Pontones.
Santiago repitió visita a Valencia, esta vez en un escenario abierto y en un ambiente más suelto y menos saturado respecto al de la sala Roxy en mayo. Quizá por esto y por contar con un público eminentemente juvenil (acto culminante de la semana cultural universitaria), el perro se mostró en todo momento dispuesto al jaleo, deseoso de cargar las pilas tras una nueva y última pausa en su macrogira 2000. La banda de buenos músicos que arrastra Auserón demuestra que a lo largo del verano ha pulido aristas, quitando de aquí y poniendo allá, distribuyendo sabiamente, mejorando el tempo de cada actuación hasta llegar a su mejor momento, ahora que el circuito toca a su fin. Después de media hora de folk y fusión suave por parte del "ex-banderas de mayo" Oscar Briz i els cors d´aram (corazones de alambre), salió a cosa de las once Santiago Auserón a una plaza cubierta en su medio aforo (medio vacía o llena, según se vea el vaso), mientras sonaban los primeros acordes de synth del teclista Javier Mora adecuados a la solemnidad de El Joraique, al que siguieron Noche de fuego (donde Santiago recordó el tiempo que hacía que no pisaba esta plaza de toros, y el recuerdo tenia un si un no de nostalgia pues 10 años hacían de esto, y aquella como ésta era la penúltima actuación de la gira, gira 90 "Veneno en la piel", y velada despedida de los Radio Futura). A la noche de fuego continuó Llévame al río y un mini set de Raíces al viento compuesto por En la selva, Cozumel (perla de isla y pedazo de canción que sí eriza la piel) y finalmente A un perro flaco, primer climax de la noche ("así que vosotros sacando lecciones de un perro..."). |
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LISTA DE CANCIONES
El joraique la noche de fuego Llévame al río En la selva Cozumel A un perro flaco La candela Obstinado en mi error El hormigueo A la media luna Negril El carro Escuela de calor Los diez mandamientos Te convierto en cancion La charla del pescado Semilla negra El papelito Señora del mar La negra flor y paseo Papa ogum Fonda dolores What´s going on |
Auserón, en muy buena forma vocal y casi siempre de un humor entre espitoso y ácido (humor perro, decían) que le llevó a presentaciones antológicas para cada tema, imitando con un falsete ironico de granjero americano ese habla rápida típica de maestros como el gran Wyoming, retomó su intimismo inicial con La candela, exploró luego el territorio más americano del blues (Obstinado en mi error), dedicó "a los niños y niñas malas" esa broma lúdica y barroca que es El Hormigueo y remató con la eléctrica A la media luna y el swing bailongo de un Negril espectacular e interminable en el que presentó por primera vez a su grupo. El blues medio escondido en El carro resultó un pequeño inciso para el lucimiento de John Parsons, dando a una Escuela de calor algo remozada, que amén de volver loco al personal, mostró toda la sintonía adquirida por el combo, especialmente en cuanto a la solidez rítmica que mostraron el bajista (menos sobrio de lo habitual) Paco Bastante (segun Santi, "Paco nunca es bastante") y del batería Vicente Climent (auténtico energúmeno de los tambores). A propósito, este tema lo definió Santiago como "una preciosa copla castellana". El toc-toc de Los diez mandamientos (tras nueva presentación alucinante de Santiago llamando a la imaginaria puerta de su vecina) inauguró un recorrido a Mr hambre en el que se repasaron los tres singles del último trabajo del perro, el ya mencionado, Te convierto en canción y la popular Charla del pescado, con arreglos bossanova en su introducción, y con la que el grupo hizo un primer mutis, tras hora y tres cuartos de candela. Pero lo mejor nos lo tenia preparado Santiago y su banda para después, una especie de traca final concentrada en el carro de los bises. Santiago confesaba que nunca había tocado con esta banda al completo esa pieza tres tiempos de ritmo hipnótico que comienza con un beso entregado al aire. En cosa de cinco minutos remezcló las tres versiones existentes de la semilla, la auténtica Semilla negra, con el fondo marcón y sonero de la versión 98 junto a la letra de la salsera 92 y la guitarra raimundista de la original del 84, ante una grada que se había movilizado toda hacía el coso de la plaza para escuchar y gozar de unos temas que hacía muchos años no sonaban en la ciudad de Valencia. Como segundo obsequio Santiago nos ofreció recién sacada del horno de pruebas de esa misma tarde una versión muy rhythm and blues de El papelito, más lenta y trabajada que la original, preparada para terminar de convertir el escenario en pista de baile. De las leyendas de nuestros ancestros pasamos a la sabiduría popular sonera de Señora del mar, y tras un seco y descarnado "¿Queréis más RF?" y un asentimiento unánime que le llevo a Santiago a exclamar un "Ya, ya, que fácil es contentar en este negocio" comenzó a ritmo lento un mix "negra flor y paseo con ella", con un Javier Mora que clavó los ritmos de teclado de Pedro Navarrete en aquel lejano 1987, cuando los Auserón pergeñaron esta joya para baile, y con un Santiago que, valga la expresión, movió el culo y mostró su palmito con la misma desvergüenza de aquel entonces. Ante un nuevo amago de despedida, el perro se hizo con el micro y entonó casi a capella (únicamente con los sordos tambores de Vicente a su espalda) una joyita de difícil acceso, el sobrecogedor canto tribal del Papa Ogum que, para coleccionistas, forma parte de aquella interesante primera compilación sonera (Semilla del son) que realizo el Auserón mayor por 1992, poco antes de disolver Futura, y que formaba parte de un proyecto mucho más ambicioso sobre greatest hits de maestros soneros cubanos (proyecto de 14 CDs que quedó en uno, el de Beny Moré, y en aquel como prólogo). El Papa Ogum hizo medley casi en su final con Fonda de dolores, habitual cierre de cartel, que en este caso se prolongó a los diez minutos de duración, y puesto que perro y banda estaban por la labor de agradecer esfuerzos al publico entregado, se revisitó el What´s going on (¿Qué está pasando?) de Marvin Gaye, que el grupo viene tocando desde el verano, y que terminó de electrificar la noche, cargada ante todo de buena música. Se nos fue este cánido con la agradable sensación de no haberlo visto tan en forma en mucho tiempo y nos redujo a la condición de envidiosos de la villa y corte donde dentro de tres días, martes 31, cerrará balance. Con un bagaje de varios conciertos a nuestras espaldas recomendamos esta cita para quien pueda acercarse a ver echar el telón al futuro reconvertido en Perro, de nombre Santiago Auserón. Tras ocho conciertos con el perro, en mis preferencias, este se llevo la palma...del río. |