Se puede adelantar ya que hay un acuerdo entre la revista Cuadernos de Jazz y mi oficina, La Huella Sonora, para hacer un proyecto mixto de jazzeros tocando canciones contemporáneas en español. Habrá una parte de canciones mías y otra parte de canciones de otros intérpretes para abrir un poquito el panorama.

 

Se puede confirmar que es una superbanda, en la cual yo me voy a ocupar del vocerío y de la música se ocuparán otros como Chano Domínguez, Jorge Pardo, Javier Colina, Jordi Bonell y Marc Miralta. Es decir, un encuentro en la cumbre, excepcional, y que no se volverá a repetir. Vamos a hacer un número fijo de conciertos. El proyecto se llama La Fábrica de Tonadas, y se estrena el 3 de julio en Viajazz.

 

Estamos trabajando en estos momentos en la selección del repertorio, pero creo que hay que mantenerlo en secreto hasta el momento del encuentro con el público. Esta noticia se estrena en nuestra página en la red ya que hasta ahora no la habíamos comentado con nadie.

 

 

 


Declaraciones de Santiago Auserón a La Página de Juan Perro.

 

 


 

Santiago Auserón, voz.

Jordi Bonell, guitarra eléctrica.

Javier Colina, contrabajo.

Marc Miralta, batería.

Jorge Pardo, saxo y flauta.

Chano Domínguez, piano.

 

 


 

2003

 

[20 JUNIO  - JAZZ TERRASSA - NOVA JAZZ CAVA]

 

3 JULIO  - I FESTIVAL INTERNACIONAL DE JAZZ DE VILLALBA

 

11 JULIO - JAZZ EN LA COSTA (ALMUÑECAR)

 

24 JULIO - 38ª  FESTIVAL DE JAZZ DE SAN SEBASTIÁN

 

2 AGOSTO - III FESTIVAL XÀBIA JAZZ (ALICANTE)

 

11 SEPTIEMBRE - FESTIVAL ALTAVEU - SANT BOI (BARCELONA)

 

13 NOVIEMBRE - XIV FESTIVAL DE JAZZ DE ALMERIA

 

28 NOVIEMBRE - FESTIVAL INTERNACIONAL DE BARCELONA

 

 

 

 


 

Aunque esta entrevista fue realizada por la web de Andaluciajazz con motivo de la salida de "Cantares de vela", la reproducimos aquí por el carácter premonitorio que recogen sus palabras ahora que el proyecto de "La Fábrica de Tonadas" está ya en marcha.

WWW.ANDALUCIAJAZZ.COM

 

Estando al lado de un monstruo como Javier Colina su acercamiento al jazz era cuestión de tiempo ¿Pero como ha sido ese proceso?

 

Viniendo del rock que es una música callejera, minimalista, nada académica y muchas veces despreocupada por las formas mi acercamiento al jazz solo puede ser prudente y muy respetuoso. De todas formas yo reivindico para el público roquero cierto acercamiento al jazz, los buenos roqueros tenían un oído puesto en el jazz y esto es satisfactorio. En el ambiente de Radio Futura mi hermano tenía una buena colección de discos de jazz y mi padre ,que trabajaba en Zaragoza con los americanos, nos introdujo sobre todo en Louis Armstrong y Duke Ellington, que sigue siendo para mi una de las referencias más vivas y estables. Luego todos los roqueros nos identificamos con Miles y de ahí fuimos hacia a tras, al bebop y a las grandes orquestas, en mi caso volvía a Ellington. En ese periodo hay una riqueza musical tan grande que nos encontramos con un campo inagotable y a la que hay que acercase con tiento y prudencia pero también con descaro y orgullo; porque cuando el rock tiene algo de nobleza, que algunas veces lo ha tenido, tiene algo que ofrecer, incluso a los jazzeros. En particular estar cerca de mi maestro y amigo Javier Colina, uno de los mayores músicos que me han dado la oportunidad de asistir a su proceso creativo porque hemos trabajado durante años, él pertenece a una generación en la que hay ciertos aires comunes, ya no son músicos de fusión, son músicos que han dado un salto hacia atrás recuperando el jazz clásico y otro hacia delante naturalizando su fraseo en las rítmicas que afectan a su lengua natal. Son gente que manejan todo el repertorio clásico de los estándares, que manejan las claves afrocubanas y afrobrasileñas, y que luego remontan en la tradición lírica española a la búsqueda de lo mejor del canto tradicional español, que se han acercado al flamenco y saben improvisar en el compás. Esta es una generación nueva que creo que es la que representa lo más importante que está pasando ahora mismo en la cultura España, con valor histórico y social. Son transformaciones sonoras a través de las cuales están creciendo las cosas. En nuestra sociedad creo que es lo más grande que está pasando, ese encuentro entre etnias diferentes que se han convertido en un caldo de cultivo común. Si esto tuviera proyección social podrían salir cosas alucinantes.

 

Sin embargo el año pasado casi 8000 personas asistieron en Jazz en la Costa a un concierto del grupo de Chano Domínguez.

 

Eso me alegra muchísimo, ¡madre mía éso es un síntoma de buenísima salud!. Las cosas que hace Chano, que hace el Taller de músicos de Barcelona: probablemente la conjunción de la cultura flamenca con las músicas del género improvisador, con el jazz en particular, quizás en Andalucía tengan una proyección espacial, espero que sea así y que vaya a más.

 

Colina ha sido músico suyo en varias giras.

 

Colina es de una sinceridad abrumadora y tiene virtudes muy especiales. Primero esa desnudez, él no utiliza todo lo que ha aprendido técnicamente, realiza un aprendizaje muy extraño, como de memoria de las tradiciones; tiene un fondo de memoria alucinante, conoce todas las tonadas del mundo y se ha formado con el acordeón antes de pasar al contrabajo y el jazz y tiene un rententiva de elefante. Eso le permite que a la hora de subirse al escenario deja que emerjan las cosas con la mayor naturalidad y tiene una vivacidad tremenda.

 

Supongo que es conciente de haber sido el introductor en la música cubana de mucha gente en este país, pero ¿piensa que va ocurrir o mismo con el jazz?

 

(risas)

No, con el jazz yo no tengo otro papel que recordar a la gente que se aburre con el mal rock, con escaso riesgo creativo y menos espíritu combativo, que en las fuentes de la música negroamericana hay mucha tela que cortar. Recordarles que actualizar la memoria y los sonidos y hay que compartirlos si acaso con las generaciones más jóvenes. Recordar que hasta de la música electrónica, fragmentos o muestreos derivan de la improvisación y de elementos rítmicos que ya están en el jazz. Me interesa si acaso reconstruir el tejido de los flujos musicales para no estar tan perdidos, parcelados y bloqueados por las leyes de la actualidad, que son imponentes y amenazadoras.

 

 

 

 

SANTIAGO AUSERON

 

 

JUAN PERRO

DESCUBRE EL JAZZ

-Entrevista-

FERNANDO IÑIGUEZ, EL PAIS, 5 DE JULIO DE 2003

 

Valiente Santiago Auserón, que cada poco tiempo se reinventa a sí mismo. Le quiso dar enjundia al rock hispano cuando partía de un grupo que se enamoraba de la moda juvenil, Radio Futura, y lo convirtió en la propuesta más seria, rigurosa y visionaria que el género ha dado en España. Se anticipó, transformado en Juan Perro, a la explosión de soneros cubanos y apadrinó eso que él mismo llamó rock montuno. En su último disco, Cantares de vela, se adentraba en los terrenos del jazz, que nunca le habían sido ajenos del todo. A cada cosa le imprimía su impronta y ahora aspira a convertirse en crooner. No duda para ello en atraer hacia él a los mejores instrumentistas de jazz españoles. "Cinco jockers", como él mismo les presentó en el primer Viajazz de Collado Villalba, "para jugar con ventaja en una partida difícil".

 

Y esa partida no era otra que mostrar La Fábrica de Tonadas, el nuevo proyecto en el que se han embarcado los seis artistas con una vocación inequívocamente jazzística. Aunque cante algún bolero (Mucho corazón, Cómo fue...), blues (Obstinado en mi error), swing (El ala rota, La misteriosa) o haga rap (Paseo con la negra Flor), la propuesta ("todavía en fase de fundición), como el propio Auserón reconoció) es puro jazz sin ninguna otra concesión. Para eso está ese repóquer de ases, más que comodines, de cuya solvencia e historial nadie puede dudar. Tan apabullante es su pegada, sobre todo el trío Domínguez- Pardo-Colina, que Auserón se parapetó entre ellos y no se arrimó al borde del escenario como a cualquier estrella del pop -él lo fue- se le supone.

 

 

 

Dice Santiago Auserón que ha venido al jazz "no para enseñar, sino a aprender", pero debería sacudirse complejos y aportar al género lo que él sabe: su pasado de artista pop, con sus influencias warholianas, de Bowie o la Velvet y hasta toda su reconversión en padrino del rock montuno, con su veneración hacia los viejos soneros -Beny Moré, Compay Segundo- incluida. No se consideraría voluntarismo que intentara llevar al público del pop que en otros tiempos le adoraba a los secretos maravillosos del jazz. Él opta, sin embargo, por mimetizarse, por querer ser el nuevo cooner español sin reparar en que tal vez su nueva aportación sería hacer valer lo que ya puso suyo en la desfrivolización del pop y el rock patrio. Prefiere, y está en su derecho, quedarse a verlas venir, sumiso, ante los cinco monstruos que le acompañaban, músicos impecables y sutiles a los que no cabe ningún reproche.

 

Tal actitud es válida, pero si finalmente es la que elige en este sugerente nuevo viaje que ha emprendido con La Fábrica de Tonadas, que se esconda entre la maestría descomunal de su lujoso quinteto, pero que no asuma el papel de protagonista del concierto. Una prueba de ello es que realmente se muestra más cómodo cuando recrean juntos algunas de las piezas del tesoro que hay en el repertorio de Radio Futura (Annabel Lee, negra Flor...) o hasta de su admirado Serrat (Aquellas pequeñas cosas).

 

Era la primera vez que La Fábrica de Tonadas abría sus puertas al público. Hay materia para soñar que de esa factoría pueden salir noches hermosas, pero en esta primera visita no se puede menos que compartir lo que el propio Auserón dijo al reconocer estar todavía en fase de fundición.

 

LA FÁBRICA DE TONADAS

I Festival Viajazz

 

 

EN FASE DE FUNDICIÓN